El hombre posee la capacidad idónea para adecuarse a diferentes ambientes según las exigencias del mismo.  Esto, se ha visualizado desde la antigüedad con el personaje primitivo, quien tuvo que ceder a las condiciones de recursos precarios que rodeaban su vida, subsistiendo con las riquezas que a su vez, le proporcionaba la naturaleza. Antes, no tenían las «maravillas» que tenemos los seres humamos de hoy en día, y sin embargo, ellos lograban sobreponerse e ingeniárselas para crear nuevos y funcionales instrumentos.

Por ejemplo, actualmente, las personas preparamos nuestros alimentos en la cocina o cocineta, las hay de gas y eléctricas, según el gusto y preferencia de cada quien; estamos en las posibilidades de adquirir una, de gran o poco tamaño. Así, en tiempos pasados, no existían los electrodomésticos que existen hoy en día, por tanto, el hombre primitivo no podía dejar de comer solo por no contar con dicho aparato electrónico. Recordemos, en esos tiempos no existían dichos instrumentos, por tanto, no había porqué lamentarse. Entonces, el ser humano tomó de su entorno lo que le beneficiara para poder cubrir y satisfacer sus necesidades más esenciales. Con el pasar del tiempo, nuevos implementos se fueron creando y elevando la calidad de vida de las personas.

Lo anterior, lo conocemos como el cambio y la evolución. Estos, hacen parte necesaria de la vida diaria de las personas. Durante toda nuestra vida estamos propensos a experimentar diversos cambios, es decir, en nuestra infancia podemos ser niños de contextura delgada, con buena alimentación pero con un organismo reacio a aumentar la masa muscular. A medida que transcurren los años, y con los cambios hormonales que experimentaremos para pasar de la niñez a la pubertad, aumentaremos de peso corporal. Es un proceso completamente normal en todas las personas; a algunas, les afectan más que a otras, pero siempre surgirán.

Así, los cambios se van propagando a cada aspecto de nuestra vida, el personal, profesional y laboral. Algunas personas tienen mayor resistencia o dificultad para adaptarse a los cambios y sacar el lado provechoso de ellos. En el ámbito personal, nos genera temor. Cuando comenzamos a experimentar ciertos cambios físicos en nuestro cuerpo, llegamos a sentirnos avergonzados por un proceso que es totalmente normal. Sin embargo, no lo sabemos.

Igualmente, sucede en el ámbito profesional y laboral, en este caso, los cambios se convierten en retos y oportunidades de mejora continua para aprender o ascender de puesto laboral. En este sentido, aquellas personas que suelen persistir ante las dificultades y sobreponerse a cada obstáculo que generen los estímulos adversos, suelen estar caracterizadas por la habilidad de resiliencia, considerada por los expertos, como la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas en diversos aspectos de su vida.

La importancia de entrar a trabajar;

Los poseedores de esta habilidad, se caracterizan por siempre procurar tener un balance en sus vidas. De lo malo, toman lo bueno. Y lo bueno, lo aprovechan al máximo sin perder tiempo en pequeñeces de la vida que solo le restan energías y pensamientos negativos. Por ende, el proceso de adaptación lo define el propio ser humano. Solo él, y únicamente él tiene la potestad y decisión sobre cómo, cuándo, dónde y en qué momento se integra o no, a una determinada área, así, como qué tanto le afectaran los comentarios malintencionados que surjan durante el proceso.

Esto, suele suceder también cuando iniciamos un nuevo trabajo, por ejemplo. Estamos a la expectativa sobre cómo serán las tareas y responsabilidades allí manejadas. Cómo serán nuestros compañeros de trabajo, y sobre todo, cómo reaccionaremos a actividades que no habíamos realizado anteriormente, pero que son propias del puesto al cual nos postulamos y afortunadamente, quedamos. Miles de pensamientos transitan por nuestra mente, algunos, positivos, y otros, en forma de prejuicios. Así, nos desgatamos pensando en acontecimientos que aún no se suceden, debilitando nuestra capacidad de adaptación.

Por ello, si estás próximo a iniciar un nuevo empleo, y aún no sabes ¿Cómo adaptarse a un nuevo trabajo?, a continuación, te mencionamos paso a paso, cómo sobrellevar el proceso de la manera más idónea.

¿Que necesitas para adaptarte a un nuevo trabajo?

  • Trabajo

Instrucciones para adaptarte a un nuevo trabajo

La adaptación es el proceso por el cual una persona desarrolla la capacidad para mantenerse en determinadas condiciones desconocidas. Son cambios que se generan por la influencia de factores externos e internos y están regidos por la actitud y conducta que desarrolle la persona en esos determinados momentos. Así, desde nuestra infancia, pasamos por diferentes momentos de adaptación, por ejemplo, si nos mudamos de casa a una más lejana o en otra zona, debemos ajustarnos a las nuevas condiciones que nos rodean. Igualmente, pasa a nivel laboral, al inicio de un empleo nos preguntamos: ¿Cómo adaptarse a un nuevo trabajo?, por ello, a continuación, te lo explicamos.

  1. Buena impresión: es importante que en tu primer día de trabajo, generes una buena impresión. Por ende, viste de manera adecuada en relación al puesto que cubrirás. Ni demasiado ni muy poco, sé cuidado con la ropa que elegirás, tu imagen determinará el efecto que causarás en los demás y lo que atraerás. Principalmente, debes inspirar respeto, por ello, pregunta por el código de vestido que siguen en la empresa, y ajústate a él.
  2. Infórmate: al iniciar un nuevo empleo, es relevante que inicies una investigación previa de tu lugar de trabajo. Puedes ayudarte de la página oficial de la empresa (si aplica), o acercarte a las instalaciones para conocerla un poco más antes de asistir a tu primer día. Ello, disminuirá los nervios por llegar a un lugar nuevo y desconocido en tu primer día de trabajo.
  3. Sé puntual: no hay nada más vergonzoso que llegar tarde a tu primer día de trabajo, por ello, planifícate y organízate desde el la noche anterior. Por ejemplo, si inicias un lunes por la mañana a primera hora; el domingo por la noche, organiza tu vestimenta y los documentos que llevarás. Asimismo, prepara tu comida con anterioridad.
  4. Sé amable y cordial: al llegar a tu lugar de trabajo, sonríe amablemente y saluda a las personas, quizá, no las conoces pero debes ser cordial para lograr adaptarte a ellos. Así, llega y di: «buen día». Nada mejor para comenzar tu nuevo puesto de trabajo.
  5. Intégrate: preséntate ante tus colegas y compañeros de trabajo, establece desde el inicio, una buena relación laboral. Entabla una conversación sobre las labores que cumple cada uno en la empresa, pregunta lo que desees saber de tu nuevo espacio de trabajo.
  6. Organiza tu área de trabajo: una vez, te indiquen dónde desempeñaras tus funciones, adecúa el espacio a ti. Es decir, organízalo a tu estilo, de manera de que te sientas cómodo y libre en tu zona de trabajo.
  7. Escucha y observa: cada persona tiene diferentes opiniones a nivel laboral, en un mismo tema. Tú, tendrás tus conocimientos y tu manera de llevar a cabo ciertas actividades. Por ello, cuando te estén explicando lo que debes hacer, escucha y observa detalladamente. Recuerda, estás llegando a un nuevo trabajo donde llevan mucho tiempo realizando las labores de una determinada manera; no te precipites a querer cambiarlos. Intenta adaptarte y a medida que transcurra el tiempo, podrás, poco a poco, realizar las actividades a tu modo, pero siempre, respetando los procedimientos obligatorios.
  8. Mentalidad: piensa en positivo y eso atraerás. La empresa te seleccionó por algún motivo. Profesionalmente, están interesados en ti, y en los conocimientos y habilidades que puedas brindarles. Por ello, asiste con tu mejor disposición y energía, atrévete a experimentar cambios en tu vida a medida que impartes y recibes conocimientos.

Consejos para adaptarte a un nuevo trabajo

Adaptarse a un nuevo trabajo y ambiente laboral, implica enfrentar diversos retos a nivel profesional, como personal; pues, involucra el hecho de integrarte a un lugar que es desconocido para ti. Por ello, para llevar a cabo este proceso de la mejor manera y ajustarte exitosamente a tu nuevo espacio de trabajo, te mencionamos, anteriormente, «¿Cómo adaptarse a un nuevo trabajo?», con los pasos más relevantes que deberás tomar en consideración. Asimismo, a continuación, te mencionamos unos pequeños consejos que te serán de gran utilidad.

  1. Asiste entusiasta a tu nuevo trabajo, y demuestra gusto y profesionalismo en las actividades desempeñadas.
  2. Todo aquello desconocido que involucre tu área, pregúntalo. No te quedes con las dudas que te llevarán a desarrollar tu trabajo de manera incorrecta. No sientas temor, vas llegando a un nuevo lugar y para adaptarte, tienes que preguntar lo que no sepas
  3. Al recibir críticas, acéptalas de la mejor manera. No crees conflictos ni polémicas en tu primer día de trabajo.
  4. No hables de tu trabajo anterior, ya estás en un lugar diferente. Si las cosas no se dan, positivamente, como sucedían en tu antiguo empleo, no lo digas; resérvalo para ti.
  5. No emitas comentarios racistas, respeta a las personas. Recuerda, todos valemos por igual. Si te topas con un compañero que es extranjero, evita la xenofobia. Él, está allí porque es bueno, tiene capacidades y habilidades que le son útiles a la empresa. ¡Socializa, y acepta las diferencias en las personas!
¿Te ha gustado?
22 usuarios han opinado y a un 90,91% le ha gustado.