Un mal jefe es uno de los peores cánceres que pueden ofrecerse en una oficina, empresa o negocio. Trabajar con una persona que no sabe dirigir y delegar en el resto de profesionales con los que se encuentra, es un verdadero problema que supone graves pérdidas para muchos negocios y empresas. Se trata de empleados cuya negatividad y cuyos actos terminan por mermar la productividad y la paciencia de sus compañeros. Y no es este el peor caso, en muchos casos un mal jefe puede producir tal angustia en un empleado que termine por provocarle graves problemas de estrés y de salud que fácilmente podrían solucionarse si se prescindiese de este tipo de perfiles.

Pero, ¿quieres saber realmente cómo detectar un mal jefe?

No todos los malos jefes comparten las mismas malas características. Unos pueden ser malos por un motivo, como por ejemplo la falta de delegación, y otros jefes pueden ser malos por otras cuestiones muy diferentes. En este artículo de doncomos queremos que aprender los elementos con los cuales poder detectar a un mal jefe. Si en tu entorno encuentras a un profesional que reúna una o varias de estas características, ¡ten cuidado! Probablemente te encuentres ante un mal jefe que no va a hacerte fácil la vida. Veamos algunos de los perfiles más habituales.

Cómo detectar a un mal jefe

Cómo detectar un mal jefe: el perfil indeciso

  1. El mal jefe indeciso es aquel que evitará por todos los medios tener que tomar decisiones complicadas, lo que le llevará a postergarlas “para mañana” si hay suerte o, en el peor de los casos, a esperar que estas situaciones se resuelvan por sí solas.
  2. Se trata de un perfil de jefe que suele caracterizarse por una falta de confianza plena en su propio trabajo, normalmente producida por la poca experiencia en este cargo o por su falta de capacidad para delegar funciones en los otros profesionales que le rodean en el desempeño de sus labores.
  3. El mayor problema de este perfil es que esquivará todos los problemas (y por tanto las posibles soluciones) hasta el último momento, lo que puede tener consecuencias desastrosas tanto para la empresas, para él, como para sus empleados.
  4. Si quieres lograr sacar beneficios y hacer frente a este “mal jefe”, lo tienes sencillo, pero requerirá de gran esfuerzo, paciencia y mano derecha: deberás de forzarle a tomar las decisiones, pero de tal manera que piensen que se trata de una idea propia. Nunca debes de comerte el error de hacerles ver que han perdido el control y que están esperando hasta el último momento. Con este tipo de perfil, puedes actuar dándole opciones sobre las que elegir. De este modo no sentirán en ningún momento que han perdido el poder ni el control de la situación.Cómo detectar a un mal jefe

Cómo detectar un mal jefe: el perfil con séquito

  1. Este tipo de jefe se caracteriza por tener “palmeros” (que dan palmas) a todas las decisiones que toman, sean adecuadas o no lo sean, y que, por tanto, ofrecen toda su atención a esta parte del equipo.
  2. El jefe con séquito siempre encargará los proyectos más jugosos e interesantes a aquellos con los que se sienta más cómodo, independientemente de la valía profesional que tengan. En muchas ocasiones, hay grandes profesionales cuya capacidad laboral queda completamente desaprovechada por culpa de este tipo de jefes.
  3. Esta situación provoca estados de ánimo muy irregulares entre los empleados a los que convierte en una auténtica bomba de relojería. Un empleado que se calla ante un jefe con favoritos terminará por desaprovechar su propio talento o por pensar que no vale para el puesto de trabajo que está desempeñando.
  4. En estos casos en los que es imposible luchar contra el séquito y obtener un trato, por lo menos justo dentro de tu propio departamento, muchos expertos aconsejan que te decidas a hacerte valer en otros departamentos. Quizá la baza de los celos sea la mejor oportunidad que puedas tener para que tu jefe valore tu trabajo y comience a considerarte para nuevos e interesantes proyectos.jefe con séquito

Cómo detectar un mal jefe: el incansable innovador

  1. Este tipo de jefes, bien controlados, puede lograr verdaderas maravillas entre los equipos aunque se trate de un mal jefe a primera instancia. Los innovadores son aquellos jefes que están a la última de absolutamente todo y que son capaces de tener ideas, brillantes y no tan brillantes, de forma ininterrumpida durante toda la jornada laboral.
  2. Las ideas de este perfil ten innovador se suceden tan rápido que es imposible que puedan aplicarse si no se respecta cierto tiempo para procesarlas y ponerlas en marcha.
  3. El mayor problema de los visionarios es que no permiten que sus empleados se concentren en lo que tienen entre manos, pues, en cuestión de días, probablemente esa misma idea sea desestimada a favor de otra gran ocurrencia que hay que poner en marcha lo antes posible. Esta situación obliga a los empleados a trabajar en un entorno de completa incertidumbre que no les permite potenciar sus conocimientos ni dar pie a proyectar sus propias ideas.
  4. Lo más fácil con este tipo de genios, es ponerse a su altura. Con esto nos referimos a que tú también debes de estar a la última de todo y ser capaz de proponer tus propias ideas, para que, en un futuro no muy lejano, sea tu propuesta la que se lleve a cabo, lo que te permitirá por lo menos conocerla y desarrollarla más fácilmente.
  5. Lo bueno de estos jefes es que consiguen una gran motivación para ciertos tipos de perfiles de empleados. Lo malo es que son incombustibles y pueden acabar con la paciencia y el buen hacer de sus trabajadores.Cómo detectar a un mal jefe

Cómo detectar un mal jefe: el inagotable controlador

  1. Quizá este perfil de mal jefe sea uno de los peores con los que puedes toparte a lo largo de tu vida profesional. Se trata de un jefe compulsivamente controlador que estará siempre encima de ti vigilando cada paso que des.
  2. Si leíste 1984, ya sabes lo que es el “Gran hermano” y ten por seguro que tu jefe controlador es algo muy parecido. Lo peor de estos perfiles es que no dejan descansar a sus empleados. Están siempre pendientes de absolutamente todo lo que hacen, a la espera de que cometan un error en cualquier momento. Esta situación tan estresante termina por provocar desasosiego entre los empleados y les hace perder por completo la confianza en sí mismos, en su instinto y en su buen hacer como profesionales cualificados.
  3. Yo he tenido que hacer frente a este tipo de jefe y te aseguro que la mejor manera de “calmarlo” es darle a probar su propia medicina. No solamente deberás de tener un control férreo de absolutamente todos los apartados de tu proyecto, sino que además es beneficioso que informes puntualmente de cada negociación, de cada paso, para que tu jefe controlador se sienta satisfecho.
  4. El siguiente nivel para conseguir el respeto pleno de este tipo de jefes, es pasar a ser tú el controlador. Intenta aportar ideas importantes, ayudarle con sus propios proyectos y demostrar un gran interés por tu trabajo y profesión. Verás cómo, muy pronto, dejará de molestarte y controlarte. Es incluso probable que termines convirtiéndote en una parte imprescindible del equipo para él. Pero, lo más importante, es que por fin podrás trabajar tranquilo y sin ser interrumpido a cada segundo.
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