La situación económica que se vive en España y las pocas oportunidades laborales que existen en la actualidad han llevado a muchas personas a buscarse la vida por otro camino y emprender su propio negocio o trabajar por cuenta propia. Este sistema se conoce como Autónomos donde cada uno es responsable de si mismo, y no tiene que rendir cuentas a ningún jefe. Cuenta con numerosas ventajas a nivel de independencia del trabajador pero también se deben dar de alta en un sistema, que posteriormente veremos, y que requiere numerosos trámites administrativos para hacerse efectivo.

¿Qué es trabajar como autónomo?

Trabajar como autónomo significa no contar con un contrato laboral de trabajador que debe rendir cuentas a un jefe y recibir un sueldo a cambio de unas horas de trabajo determinadas a lo largo de la semana. Los autónomos van aparte y deben darse de alta en el régimen de autónomos en la Seguridad Social. Este tipo de trabajador se busca la vida por si mismo, emprendiendo un negocio y trabajando aquello que considere necesario, es decir, está trabajando como su propio jefe y él decide totalmente. Esto es provechos, pero en cambio, recibe algún tipo de remuneración que varía en función de su trabajo. Un trabajador en nómina tiene una cantidad fija que recibirá independientemente de los beneficios de su compañía. Obviamente, podemos entrar a hablar de sueldo fijo y sueldo variable, que este sí va por objetivos o logros del propio trabajador dentro de la empresa.

Actualmente, en España podemos encontrar hasta tres millones de autónomos diferentes, que obviamente se pueden dividir en diferentes tipologías en función de sus características principales. Aunque las diferencias puedan parecer mínimas, no todos los autónomos son iguales. Por un lado, encontramos los denominados trabajadores autónomos. Son los clásicos. Aquellas personas que gestionan su propia empresa, aunque sean el único trabajador, y que por tanto, son autoempleadores, teniendo que comprar un coche. Por otro, también podemos hablar de profesionales autónomos. Existen un número determinado de actividades que pueden ser consideradas dentro del régimen de autónomos. Hablamos de médicos, farmacéuticos, traductores o informáticos, entre otros. Estos se diferencian de los trabajadores autónomos, también en los convenios disponibles para una cuota que veremos más adelante. Finalmente, también existen los trabajadores autónomos económicamente dependientes, entendiéndose por ellos, aquellos los cuales el 75% de sus ingresos provienen de un único cliente. Las empresas familiares pueden considerarse autónomos colaboradores, y también existen los autónomos que son administradores de sociedades de tipo mercantil.

Los trabajadores que se den de alta como autónomos se regirán según el Estatuto del Trabajador Autónomo, publicado en el año 2007 y que sirvió para reducir la brecha que existe entre los empleados con contrato laboral habitual, y los autónomos, que pueden distribuirse en microempresas. Básicamente, en este estatuto se viene a definir lo que se define en los diferentes estatutos: los derechos y deberes de todos los miembros de este colectivo, el tema de las prestaciones por desempleo que le pertocan a los autónomos que se puedan quedar en paro por diferentes circunstancias, así como las pensiones de jubilación que puedan tener este grupo de personas. También se aporta una mayor flexibilidad respecto al anterior, así como permitir incorporar a los hijos menores de 30 años de los autónomos que estén dados de alta sin la necesidad de darlo al progenitor para facilitar la entrada al mercado laboral de los jóvenes.

Ventajas de ser autónomo

Con todo, ser autónomo implica una serie de ventajas para todos aquellos que apuestan por este régimen de trabajo. Las más destacadas son las siguientes:

  • Trabajar sin jefe. Eres tu propio jefe, y eso tiene enormes ventajas si se interpretan de la manera adecuada. Por un lado, y para empezar, la jornada laboral la decides tu así como los días que uno quiera trabajar a lo largo de la semana.
  • Decidir cómo llevar tu negocio. Como jefe, también cuentas con la potestad de dedicarte a aquello que más te gusta dentro del sector, y además, encarar tu empresa de la manera que consideres más adecuada si no te asocias con nadie.
  • Contar con diferentes actividades. Como autónomo no estás obligado a ejercer una jornada laboral de ocho horas en una compañía, sino que puedes distribuir las actividades como más te guste. Un día puedes trabajar realizando pan y otro como distribuidor, y no hace falta que le dediques demasiadas horas si no lo deseas.
  • Realizar vacaciones cuando uno quiera. Además, también tendrás la libertad de decidir cuando hacer vacaciones. Obviamente, deberás hacerlo pensando en el volumen de trabajo y hacerlas cuando haya menos posibilidad de ingresar dinero, pero no estás obligando a una época determinada. Pueden durar también lo que quieras.

Cómo trabajar como autónomo

Para trabajar como autónomo deben cumplirse una serie de requisitos determinados. El primer paso para darse de alta como autónomo es acudir a la Agencia Tributaria y rellenar los modelos de formulario 036 y 037. En este tipo de documentos, nos demandarán nuestros datos personales, el tipo de actividad profesional que vayamos a realizar, así como el régimen de impuestos que vayamos a tener. Lo más normal es que si ofrecemos un producto deberemos abonar una factura con IVA, además del pago de nuestros impuestos sobre la renta física. Sin embargo, esto no es más que el primer paso para conseguir nuestro objetivo. Una vez hayamos contado con este primer paso realizado, dispondremos de 30 días para darnos de alta en el Régimen Especial de Autónomos en cualquier oficina de la Seguridad Social. Los requisitos son llevar nuestro DNI, además de los formularios o una copia de ellos totalmente rellenados. Si contamos con un local de trabajo, también nos demandarán un libro de visitas, además de un permiso de la Administración Pública.

La cuota de autónomos es otro de los requisitos que deben cumplirse de forma regular cada mes. Además de los impuestos que una persona debe pagar por su rendimiento económico, este tipo de trabajadores están obligados a pagar una cuota de autónomos variable en función de diferentes circunstancias, pero que debe pagarse cada de los meses de forma ininterrumpida y sin ningún tipo de excepción. El tipo de cotización que elija el autónomo será la base para decidir cuál es el importe final que debe acabar pagándose. En 2013, también se introdujo la posibilidad de acogerse a la denominada tarifa plana de 50 euros, que pretendía incentivar el trabajo de los autónomos. Se inició con los menores de 30 años, pero se acabó ampliando a la totalidad del grupo de autónomos. Consiste en pagar una tarifa plana de 50 euros de cuota de autónomo durante todos los meses del primer año. La única condición que debemos tener en cuenta es no haber estado dado de alta en el régimen de autónomo durante los últimos cinco años.

Sin embargo, el Estatuto de Autónomos también pone en marcha una enorme serie de bonificaciones que deben tenerse en cuenta para todos aquellos trabajadores que busquen una reducción en su cuota de autónomos e intentar ganar dinero con un blog. Los ciudadanos que paguen su cuota podrán beneficiarse de ser bonificados por circunstancias que van desde una incapacidad a la conciliación familiar. En cuanto a prestaciones, además de la jubilación, el Estado también reserva partidas para las embarazadas, así como aquellas personas que sufran una incapacidad permanente. En este sentido, trabajar como autónomo cuenta con enormes ventajas aunque también existen diferentes peajes a pagar que muchos pueden llegar a considerar injustos respecto al resto de trabajadores que ejercen su actividad laboral con un contrato indefinido o de tiempo parcial.

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