Un compañero de trabajo conflictivo es un compañero de trabajo que en vez de colaborar por una correcta convivencia, es una persona que causa muchos problemas.

Desde destrucción de material, hurtos y burlas, hasta el temido acoso laboral o incluso agresiones físicas. Los compañeros conflictivos pueden convertir el trabajo de tu sueño en una pesadilla.

Sin embargo, se pueden solucionar los conflictos con estos compañeros, ya que no dejan de ser humanos y tienen sus defectos, sus virtudes y su corazón, igual que tú.  Por este motivo, usando herramientas como el diálogo y la empatía, podemos dejar el conflicto solucionado.

Por este motivo, te vamos a enseñar cómo manejar un compañero de trabajo conflictivo, algo que haremos haciéndolo de la forma más pacífica posible, para que de esta forma, las relaciones entre ambos no queden rotas para siempre.

Instrucciones para manejar un compañero de trabajo conflictivo

  1. Siempre con diálogo:
    Lo primero que se debe hacer para poder manejar de la forma correcta a un compañero conflictivo, es tratar a este compañero siempre sin usar la violencia, es decir, con diálogo. Ya somos adultos responsables y siempre hay que utilizar el poder de la palabra para resolver los conflictos. Aunque el compañero sea realmente conflictivo y te haya hecho mucho daño, no uses la violencia, ya que luego el compañero podría interponer una denuncia y te podrían despedir de la empresa. Por este motivo, siempre debes usar el diálogo, aunque muchas veces tengas ganas de usar la violencia contra un compañero de estas características.
  2. Buscar la causa del conflicto:
    Lo segundo que debemos hacer, es buscar la causa del conflicto, es decir, que nos debemos preguntar el porqué de esta situación. Hay veces en las que el compañero es conflictivo por alguna causa que incluso podría ser culpa nuestra. Podría ser un compañero que se sentía solo en la empresa, alguien que te guarda rencor por algo que has hecho o simplemente una persona tóxica que siempre se sale con la suya. Buscar la causa del conflicto nos va a ayudar a determinar una mejor solución, ya que una vez que sepamos las razones de por qué ese comportamiento, ponerle solución va a ser mucho más sencillo que si no sabemos absolutamente nada sobre este conflicto.
  3. Exponer tus quejas al compañero:
    El siguiente paso que debemos dar, es exponer nuestras quejas al compañero personalmente, es decir, tratar de dialogar con él antes de pasar a un superior. Muchas veces estas personas no se daban cuenta de que estaban siendo conflictivas o lo son por algo que has hecho. Si se lo dices, en muchos casos él tratará de solventar la situación y te dirá que lo siente y dejará su actitud. En otras te podría decir que es un malentendido y en otra incluso te podría revelar la causa del conflicto. En cualquier caso, hay que ir con la verdad por delante, ya que esto nos permitirá resolver el conflicto mucho más fácilmente que si vamos por la espalda. Eso sí, todavía queda mucho por hacer, ya que desgraciadamente no todos los compañeros son tan colaboradores y algunos te podrían crear verdaderos problemas tanto a corto, como a largo plazo.
  4. Tratar de llegar a un acuerdo:
    Muchas veces, los compañeros son reacios a colaborar. Algunos niegan los hechos, jugando al juego de la falsedad y diciendo que no hay ningún problema, cuando sí que lo hay. Otros te dirán que no van a cesar de ser así por algo que tú has hecho y otros se harán la víctima y culparán a los demás de todos sus males. En cualquier caso, debemos de ser unos buenos negociadores, ya que lo que trataremos de hacer es recurrir a una solución pacífica donde todos ganemos, para garantizar una buena convivencia. Si la persona es reacia a colaborar y dice que no ha pasado nada, sigue insistiendo para que esta persona acabe reconociéndolo. Si ves que no cede por algo que tú has hecho, pide disculpas tú también y ten predisposición al cambio. Si en cambio se hace la víctima, trata de exponer el mal que ha causado y di que lo ayudarás en los problemas que tenga con los demás. Al final se trata de ir negociando y tratando de dejarlo en una solución pacífica, por el bien de una buena convivencia.
  5. No te dejes pisar:
    Una cosa es mediar y solucionar problemas, pero otra muy distinta es dejarse pisar como si nosotros tuviéramos la culpa de todo. Muchas personas conflictivas son expertos manipuladores que manejan muy bien el don de la palabra. Por este motivo, podrían confundirte y hacer que acabes creyendo que tienes la culpa de todo. Lo que debes hacer es nunca dejarte pisar por alguien así, ya que aunque vayas a mediar y a solucionar las cosas, no vas a rebajarte tanto por sólo la amistad de alguien. Si ves que se pasa de la raya, debes poner límites, pero recuerda, siempre de forma pacífica. Si recurres a la violencia ante esta clase de personas, es seguro que lo utilicen en tu contra de una forma u otra, ya que como acabo de decir, son auténticos maestros de la palabra.
  6. Buscar a un mediador:
    Un mediador es una persona que como su nombre indica, es una tercera persona que media un conflicto, es decir, que actúa como de árbitro entre dos personas que tienen un problema. El mediador debe de ser una persona neutral, que no sea amigo de ninguno de los dos y que sea capaz de determinar quién tiene razón. Además, es el encargado de solucionar el conflicto sin llegar a las manos y de una forma en la que ambos ganéis. Algunas empresas tienen sus propios mediadores, ya que los conflictos entre compañeros de trabajo son más comunes de lo que nos pensamos. Si tu empresa tiene un mediador, recurre a él para que esto sea más fácil. Si en cambio la empresa no tiene una persona que se encargue de estas funciones, deberás buscar a alguien neutral, como por ejemplo un compañero de trabajo que os conozca y que os guarde a ambos la misma simpatía.
  7. Tomar medidas mayores:
    Si nada de esto funciona y si el compañero es una auténtica persona tóxica, ya deberás tomar medidas para poder salir de esta y poder tener una mejor vida en el trabajo. Si después de mediar la persona no colabora, lo primero es hablar con los superiores y exponer la situación del compañero. Debes recoger pruebas, respetando siempre la ley de protección de datos para respetar la intimidad de tu compañero. Digo lo de las pruebas, porque muchas de estas personas son muy hábiles manipulando y pueden convencer al jefe de que el malo eres tú. Si ves que el jefe no colabora, deberás buscar otros medios, como por ejemplo inspección de trabajo, alguien del sindicato, alguna asociación defensora del acoso laboral y si el caso es muy grave, en los tribunales interponiendo una denuncia. Esto ya es el último recurso que se debe usar cuando ya no hay salida y has probado todo lo anterior. Con esto quiero decir que antes de denunciar, pruebes a ejecutar los pasos anteriores, ya que una denuncia suele generar un rencor irreconciliable y en cambio si todo se arregla hablando, incluso podéis llegar a ser amigos.
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