Si echamos la vista atrás recordaremos a las empresas caracterizadas por ofrecer un bien o un producto que necesitamos. Sin embargo, la evolución de la sociedad en las últimas décadas ha creado un tipo de necesidad que es intangible y, que por tanto, no es ningún producto que podamos necesitar sino un servicio. Son las nuevas oportunidades de negocio que podemos encontrarnos. De esta forma, nacen las conocidas empresas de servicios que pueden ser de carácter público, privado o híbrido. La educación es uno de los sectores donde se puede observar claramente esta diferencia. En España podemos llevar a nuestros hijos a un colegio público, es decir, que no nos va a generar un coste extra para nuestros bolsillos sino que está pagado a través de los impuestos de los ciudadanos. También podemos elegir una escuela concertada, que mezcla las dos variantes y por tanto pagaremos una pequeña suma y, finalmente, tenemos a nuestra disposición la posibilidad de llevar a nuestros hijos a un colegio totalmente privado y, que por tanto, debemos abonar la escuela completamente de nuestro bolsillo.

¿Qué es una empresa de servicios?

Una empresa de servicios es similar a una empresa industrial, pero con la diferencia, de la oferta. Mientras cualquier tipo de industria se encarga de ofrecer un bien tangible a todos sus clientes y que se puede admirar con todos los sentidos ya sea el tacto, el olfato o incluso el sabor, una empresa de servicios se limita a ofrecer bienes intangibles y, que como mucho, se pueden admirar con la vista. Entre los diferentes servicios que puede ofrecer una empresa se incluyen desde clases de idiomas, educación, servicios jurídicos o una consultoría de recursos humanos que ayudan a las personas a conectar a los potenciales trabajadores con las futuras empresas. Precisamente, esa es la principal característica que define a este tipo de compañías. Los demandantes, a diferencia del resto de sectores, no pueden percibir un bien con el que digan «esto es mío», sino que reciben un servicio que deben pagar en función del tiempo estipulado. De hecho, algunas compañías ya están empezando a agregar servicios de tipo mixto. Uno de los ejemplos son las empresas telefónicas.

Si cogemos una marca de móviles como Vodafone nos encontramos a una empresa que ofrece un servicio de telefonía, es decir, un usuario puede contratar una tarifa de móvil que incluya llamadas telefónicas, mensajes SMS y un plan de datos. Esto no es tangible, es decir, no podemos tocar nuestro plan móvil. Sin embargo, sí que podemos ir a cualquier establecimiento de Vodafone y comprar un teléfono móvil que podamos tocar y percibir como un producto tangible. Al ser un bien intangible la especialización de dichas empresas también debe ser mucho más grande. Hablamos de una empresa especializada que se venden únicamente por su marca y reputación en la realización de servicios. Hagamos un ejercicio. Piensa en tu peluquero y los motivos por los que lo eliges. Lo más normal es que vayas porque te ofrece un servicio diferencial en cuanto a precio y calidad y, por tanto, te satisfaga poder pagar dicha cantidad de dinero y tengas un intangible que no tengas en otro peluquero o peluquera. Por tanto, el input que tienes en tu cerebro cuando piensas en él es realmente positivo. Por esta razón, las empresas de servicios ponen tanto énfasis en las reseñas de Google y también en las páginas web especializadas en este tipo de oportunidades. De hecho, Internet ha abierto la posibilidad de invertir online y sacar provecho de la red.

Pese al énfasis que hemos puesto, en la intangibilidad del bien también podemos encontrar otros casos de empresas de servicios que sí necesiten un bien o un producto tangible para poder ofrecer este tipo de servicio. Hablamos, obviamente, de las empresas de transportes como los taxistas, las aerolíneas o los servicios ferroviarios. En cada uno de estos casos, encontramos el mismo objetivo empresarial: ofrecer a sus clientes un servicio que les permita desplazarse de un punto A a otro B, con escalas diferentes en función del tipo de compañía del que estemos hablando. Por ejemplo, un taxista puede llevarnos a cualquier punto por carretera cobrándonos una tarifa por cada metro que recorra con su taxi. Este taxi es un bien tangible que requiere para poder ofrecer este servicio. Lo mismo ocurre con los pilotos, que sin avión ni aeropuerto serán incapaces de realizar ningún tipo de vuelo por el territorio al que queramos dirigirnos. En el caso de los ferrocarriles o los trenes, los maquinistas, sin trenes, estaciones, ni raíles de vías será imposible que puedan ofrecer su servicio. Por tanto, el bien intangible es posible que llegue a los consumidores gracias a otro bien de tipo tangible.

Ventajas de trabajar en una empresa de servicios

Con todo, las empresas de servicios contribuyen con una serie de ventajas para todos aquellos que apuestan por ellas. Las más destacadas son las siguientes:

  • La calidad se premia. Al ser un grado de especialización más alto, los consumidores buscan calidad en los trabajadores y, por tanto, no todo el mundo está capacitado para ofrecer el mismo servicio como sí ocurre en una fábrica o empresa industrial.
  • Los trabajadores son insustituibles. En este sentido, no es tan sencillo relevar a los trabajadores. Los propios empleados pueden tener una medida de presión más alto con sus empleadores para subirles el sueldo ya que no son prescindibles como en otro tipo de compañías.
  • Ofrece más opciones de emprendimiento. Al no necesitar una maquinaria propia puesta en marcha como en una empresa industrial, las empresas de servicios son más sencillas para que los emprendedores puedan invertir en este tipo de negocios y pedir préstamos a los bancos para realizar dicha inversión.
  • Son diferenciables. Cada país es diferente a nivel cultural y las empresas de servicios se asemejan mucho en este tema. En este sentido, es difícil que la competencia exterior de otros países pueda copiarte la idea e imitarla con la misma eficiencia que un autóctono.

Con todo, las empresas de servicios quedan encuadradas en el sector terciario y ofrecen cada vez más oportunidades a nivel laboral respecto al resto de sectores como el primario o el secundario.

Tipos de empresa de servicios

Dentro de las empresas de servicios podemos diferenciar diferentes tipos que nos pueden servir para hacernos una idea de lo que podemos encontrar dentro de dicho sector. Para empezar, existen aquellas empresas de actividad uniforme. Se caracterizan por invertir una cantidad de dinero fija a lo largo de cada una de las partes de cada ejercicio, como por ejemplo, aquellas empresas que se dedican a la limpieza. También otras empresas se encargan de gestionar proyectos, que además de ofrecer un servicio en un momento específico también ofrecen un valor añadido a medio y largo plazo a través de sus planes de precios. En este tipo de empresas también entrarían la ortodoncia, quien cada paciente paga un tratamiento que dura durante un tiempo determinado hasta que los dientes acaban en su posición correcta. Finalmente, como en el resto de sectores, empresas de servicios ofrecen algo combinado que mezclan un intangible con la venta de algún tipo de producto. En este paquete entrarían, sin ir más lejos, la hostelería ya que permite pasar la noche pero además también suelen ofrecer servicio de restaurante, entre otros.

En muchos casos, se suele asociar a las empresas de servicios con el outsourcing. Sin embargo, es necesario precisar la diferencia entre ambos conceptos. Es cierto que cualquier empresa que preste servicios puede dedicarse al outsourcing, pero no mostrará el grado de diferenciación. Para que nos entendamos, el outsourcing son aquellos servicios que ofrece una consultoría externa a las empresas que no quiere afrontar inhouse. Sin ir más lejos, el marketing online o la comunicación de algunas empresas se apoyan en servicios externos. Sin embargo, algunos servicios de tipo más básico como por ejemplo la mensajería o el transporte también pueden ser afrontados por una empresa de servicios.

Otro de los puntos diferenciales de los diferentes tipos de empresas de servicios es que un cliente nunca encontrará un servicio que sea homogéneo. Por tanto, fidelizar a los clientes tendrá una importancia mucho más capital que en otro tipo de compañías. Es cierto que cualquiera empresa que preste productos también entenderá la fidelización. Por ejemplo, una marca de helados intentará desmarcarse de la competencia aunque entran en juego muchos más factores que en una empresa de servicios. Todos tendremos nuestro peluquero o nuestro abogado de confianza, algo que es más complicado de decir con productos determinados. Con todo, la estrategia que se debe seguir con una empresa de servicios será diferente que con otro tipo de compañía a nivel de alcanzar el éxito a todos los niveles. Por esta razón, antes de emprender cualquier tipo de negocio intentemos esquematizar el mercado en el que nos moveremos, así como nuestros principales competidores para no realizar una inversión que acabe en saco roto. El dinero cuesta mucho de ganar y, por tanto, debemos tratarlo bien.

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