Las empresas industriales tienen mucha más historia de la que pensamos. La Revolución Industrial hace cientos de años puso la primera piedra de toque para que las máquinas fueran junto a los humanos el capital de producción que tenían las compañías para desarrollar aquellos bienes y servicios que finalmente venderían a sus consumidores a cambio de un precio, fijado por ellos mismos que les permitiera recuperar la inversión realizada en dicho producto junto al beneficio que ellos requieran en función del tipo de bien o servicio y del valor que pueda tener en el mercado. Sin ir más lejos, no es lo mismo ofrecer un producto masivo donde no puedes competir por diferenciación que poner a la venta un producto exclusivo que solo tu tengas en tu poder. La ley oferta-demanda ha estado siempre presente en el contexto de las empresas industriales.

¿Qué es una empresa industrial?

En Primaria se suele enseñar a los niños los tres diferentes sectores que existen en la sociedad a nivel empresarial. Por un lado, encontramos el sector primario, que se encarga de trabajar las materias primas a través de la agricultura, cuidar al ganado, la pesca o la minería, entre otros. El sector industrial, por un lado, incluiría a las fábricas y todo lo relacionado con transformar las materias primas en productos finales. Finalmente, el sector terciario incluiría a todos los diferentes tipos de servicios que interactuan directamente con los ciudadanos como podrían ser los hospitales o las escuelas, entre otros. Obviamente, todo el contexto digital y tecnológico podría cambiar esta distribución en un corto espacio de tiempo ya que ahora ya se puede ganar dinero con Google. Sin embargo, y centrándonos en el tipo de empresa que nos pertoca, el objetivo de las empresas industriales no es otro que el definido en el sector industrial. Simplemente, cogen una materia prima trabajada en el sector primario, la transforman a través de la manufactura en un producto final, que finalmente el sector terciario o de servicios se encargan de hacer llegar al ciudadano a través de diferentes tácticas de marketing.

Las principales características que definen a este tipo de empresas son la necesidad de contar con una instalación con el equipamiento adecuado para realizar sus objetivos. Por ello, las zonas industriales se encuentran alejadas de las urbes porque se requieren naves para poder contar con el espacio suficiente para poder trabajar dichos objetivos. Los expertos consideran a las empresas industriales como uno de los principales sectores de la economía de cualquier país o Estado, y lo que marca la diferencia respecto a la competencia a nivel macroeconómico. A lo largo de la historia, los procesos de producción han sido otro de los objetos de estudio que han seguido la mayoría de intelectuales. Uno de los que dio un paso adelante más importante fue Henry Ford, implementando la producción en serie y que permite a través de una misma cadena de producción realizar de forma automática todos los procesos que requieren la transformación de una materia prima en un producto final. Por esta principal razón, el capital humano en las empresas industriales ha perdido importancia y se han producido procesos de deslocalización, llevando las fábricas a países donde la mano de obra es mucho más barata. Al no necesitarse capital intelectual el objetivo de dichas compañías no es otro que emprender una importante reducción de costes.

Además de la misma fábrica, las empresas industriales también requieren la implementación de todo un entramado administrativo que permita manejar las operaciones de la compañía y decidir dónde va cada uno de los productos que produce la fábrica. En pocas palabras, la figura de lo que se conoce en inglés como supply chain es una figura muy importante y, en el contexto actual, van muy demandados en este tipo de compañías. Las empresas industriales cada vez son más internacionales y, por tanto, pueden acabar saliendo de nuestras fronteras. Esto requiere un trabajo logístico realmente importante. Sin embargo, tampoco hay que perder el norte. Pese a que cada vez hay menos compañías industriales tradicionales, que sirven a un pequeño nicho de la población, sus objetivos desde su origen no han cambiado. Detectan una demanda entre la población donde se encuentran y fabrican un producto que permite satisfacer dichas necesidades. Su meta personal sigue siendo la misma de siempre. Conseguir el máximo beneficio posible, como cualquier tipo de empresa capitalista y, en este sentido, debe conseguir fidelizar a aquella audiencia a la que se dirige con sus productos. Además, también debe contar con un equipo comercial que permita incrementar el número de clientes y penetrar en nuevos nichos de mercado donde no se encuentre la empresa. No se limita solo a producir productos, sino que también debe tener otros apartados desarrollados para tener éxito en un mercado cada vez más cambiante e imprevisible.

Ventajas de las empresas industriales

Con todo, las empresas industriales aportan un gran número de ventajas a todos aquellos que apuestan por este tipo de compañías. Las más destacadas son las siguientes:

  • Gran número de opciones de negocio. A nivel industrial y tecnológico, las opciones con las que contamos para desarrollar una empresa o negocio son realmente muy grandes. Por ello, podemos emprender con multitud de ideas para tener algún tipo de compañía.
  • Numerosas materias primas disponibles. Un mismo producto puede desarrollarse de muchas formas diferentes. En este sentido, el abanico de materias primas con el que contamos también es realmente grande, pudiendo competir con el mismo producto con las otras empresas desarrollado de una forma muy diferente.
  • Es uno de los principales sectores a nivel competitivo. La mayoría de empresas del mundo optan por el sector industrial debido a la extrema competitividad que existe por las enormes oportunidades que existen en el sector.
  • El beneficio es más alto que en otro tipo de sectores. Uno de los grandes motivos para que muchas compañías apuesten por este sector es el enorme beneficio que se puede conseguir desarrollando este tipo de productos.

Es, por tanto, el sector favorito de la mayoría de empresas para desarrollar sus oportunidades de negocio alrededor del mundo.

Tipos de empresas industriales

Hoy en día, existen diferentes clasificaciones que sirven para diferenciar los diferentes tipos de empresas industriales que podemos encontrar en la sociedad alrededor del mundo. Por un lado, encontraremos las de tipo extractivo. En este caso, las compañías realizan ellos mismos las tareas del sector primario e industrial, es decir, se encargan de extraer las materias primas que posteriormente y, sin cambiar de empresa, transformaran estas materias en el producto final que se acabará vendiendo al consumidor. Algunos de los ejemplos más comunes son el sector energético y alimenticio.  Además, también existen las empresas de tipo manufacturera. La principal diferencia con el caso anterior es que estas últimas solo se encargan de realizar la transformación del producto. Reciben las materias primas de un proveedor, y posteriormente con su mano de obra la transforman en el producto final que se exportará. En este caso, podemos encontrar productos de gran consumo o algunos procesos productivos.

Sin embargo, además de estos dos grandes tipos, las empresas industriales también se pueden clasificar en subgrupos divididos en lo que se conoce como áreas de producción. Dichas áreas se encargan de satisfacer unas necesidades específicas de los ciudadanos fabricando productos que no son tan generales, como puede ocurrir en otro tipo de compañías. Los más destacados son el sector farmacéutico o el mismo parque automovilístico. Los trabajadores de este tipo de empresas también son dignos de mención debido a su heterogeneidad. El equipo creativo es el que se encarga de poner las bases sobre los productos que venderá la empresa, en el ámbito de imagen. Trabajan codo con codo con el equipo de diseño que se encarga de plasmar la idea del equipo creativo. Los profesionales materiales realizan el propio producto, y finalmente un equipo comercial lo hace llegar a los consumidores finales. Obviamente, existen otros departamentos que no están directamente relacionados con el producto final y su proceso de producción pero que sirven de apoyo para que no haya ningún tipo de problema.

Además, uno de los puntos comunes de todos ellos son las diferentes opción de producción que existen. Además de la producción en serie y de las economías de escala, que tan a menudo se llevan a cabo con el objetivo de reducir costes, también se realizan producciones de tipo intensiva orientadas al detalle y a evitar tener que pagar por cada stock de producto que se llevan a cabo. Existe una enorme rotación de producto para evitar, precisamente, tener que almacenar bienes y servicios y, por tanto, generar un gasto que sea un problema en el futuro. Con todo, las empresas industriales son uno de los sectores con mayor futuro y posibilidades de innovación. Emprender en este sector es más complicado que en hacerlo en otro de mayor consumo. Por tanto, su principal diferenciación respecto a otro tipo de empresa radica en estas posibilidades de inversión y de éxito que otro tipo de compañías. Si se requiere alguna idea es recomendable no complicarse la vida e irse haya donde haya mayor número de oportunidades.

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