Es muy importante aprender cómo supervisar al personal, pues cuando tenemos el puesto de gerente o supervisor y se nos encarga vigilar el comportamiento y las tareas de los empleados o subordinados, tenemos que tomar en cuenta que la actitud que tenemos con ellos y la forma en la que desempeñamos nuestra vigilancia podría causar cierta percepción negativa los empleados, alterando su estado emocional o influyendo incluso de manera laboral.

Un buen supervisor no sólo tiene que estar al pendiente de que se cumplan los requisitos laborales que exige la actividad que desempeña el empleado, sino que también debe cuidar no pasar de la línea entre ser un supervisor responsable y ser un supervisor apático y exagerado. Si bien no podemos pasar por alto actitudes negativas de nuestros empleados, el tacto y la educación nos pueden ayudar a laborar con armonía y conseguir el mejor provecho de nuestro trabajo.

Por este tipo de motivos es que queremos darte algunas instrucciones y consejos a lo largo de este artículo para que comprendas cómo supervisar al personal que se te ha encomendado de manera eficiente, correcta y educada. Sin pasar de un extremo a otro, podrás cumplir con tu labor y al mismo tiempo optimizar el desempeño de tus empleados de la mejor manera posible.

¿Que necesitas para supervisar al personal?

  • Confianza
  • Liderazgo
  • Entusiasmo
  • Objetividad
  • Paciencia
  • Compromiso
  • Responsabilidad
  • Racionalidad
  • Criterio

Instrucciones para supervisar al personal

  1. Cuando somos coordinadores o gerentes y se nos ha encomendado cumplir una tarea en la cual tenemos que dirigir o supervisar a un grupo de voluntarios o empleados para que puedan cumplir con las tareas de dicha labor, es importante contar con una actitud positiva pero responsable y congruente, sin pasar por alto cualquier actitud desfavorable o poco profesional de nuestros subordinados y sin llegar al punto de parecer unos dictadores exigentes poco comprensivos y nada amables.
  2. Es importante comenzar con una actitud amable y educada para con nuestros empleados o la gente a quien tenemos que supervisar. Si nos comportamos de manera amable y respetuosa, evitaremos crear la mayor cantidad de tensión posible que pueda haber entre el empleado y el gerente o coordinador. Cuando las personas comienzan con una actitud positiva al laborar, siendo que esta actitud se comparte entre el empleado y superior, tanto la convivencia como el trabajo en equipo resulta más práctico, óptimo y sencillo.
  3. Es muy importante que para evitar desilusiones cuando laboramos en equipo, se tenga en claro cuál es la tarea que va a cumplir cada una de las personas dentro de ese equipo y asimismo, el supervisor tendrá que vigilar que esas tareas cuenten con su debido cumplimiento. Si contamos con el conocimiento suficiente para orientar a nuestrossubordinados sobre las actividades que van a realizar a lo largo de ese trabajo, una vez que ellos tengan en claro qué es lo que deben hacer, será mucho más fácil laborar en armonía.
  4. Cuando tememos que nuestros subordinados estén haciendo una tarea de forma incorrecta o con lentitud, es preferible evaluar la situación y aconsejar u orientar a la persona para que pueda realizar esa actividad con mayor facilidad. Esto no sólo facilitará la labor del empleado, sino que también nos quitará mucho peso de encima a la hora de supervisar a esa persona.
  5. También es conveniente pedirle a los empleados que cuando tengan alguna duda o problema acudan a ti y te lo expliquen. De esta manera podrás señalarle a esa persona en qué se está equivocando y cómo podrá corregirlo. También es importante que cuando vemos que existe necedad irracional en el empleado, o insistencia en realizar una tarea de manera incorrecta, se le deberá llamar la atención para evitar este tipo de comportamientos negativos.
  6. Procuraremos tener un carácter y actitud firme, mas no por ello hostil o violento. La idea es mostrar que como vigilantes somos la autoridad a cargo de asegurar el cumplimiento o las actividades en las que estamos laborando. Por lo tanto incluso los detalles deben ser tomados en cuenta y no se nos debe ignorar ni se nos debe omitir información. Como coordinador es tu deber vigilar el progreso adecuado del equipo del cual estás a cargo.
  7. Es muy importante que mantengas la calma. Si bien debemos tener una actitud firme e imparcial hasta cierto punto, perder la calma en alguna situación en la que un empleado nos saca de quicio, sólo nos hará ver poco profesionales, fácilmente quebrantables e insuficientemente capaces para poder liderar un equipo.En cambio si mantenemos una actitud racional, congruente y calmada, listos para recibir lo mejor y lo peor del equipo, será mucho más sencillo y podremos ser mejores de lo que creíamos.
  8. No olvides tener mucha paciencia. Como ya comentamos perder la calma no nos va a servir de nada, y a pesar de que no debemos pasar por alto detalles negativos cuando estamos vigilando a un equipo, debemos ser pacientes con las personas de las que estamos encargadas. Si somos impacientes, negativos y señalamos con agresividad cada error o detalle en el que no estamos de acuerdo, sólo terminaremos por oprimir el espíritu de los empleados y crear desconfianza. Esta actitud no ayudará en nada al equipo, al trabajo, o a nosotros.
  9. Debemos entender que si con anterioridad hemos dicho que es importante orientar a los empleados cada vez que sea necesario, es porque tener que cumplir una labor puede ser muy difícil cuando no se entiende bien qué es lo que estamos haciendo o para que lo estamos haciendo. Por ese motivo debes tener calma y comportarte como todo un líder, no como un impositor o un dictador.
  10. Trata a tus empleados como realmente te gustaría que te traten a ti si estuvieras en esa misma situación. Seguramente no querrías gritos o exigencias. Tampoco te comportes como un caramelo súper tierno y maternal. Una actitud melosa, excesivamente empática maternal o paternal, podría causar cierto hastío de los empleados hacia ti. Recuerda que los empleados deben verte como un líder, no como un dictador o como una mamá.
  11. Trata de no parecer un caramelo hiperamoroso y permite que tus empleados “respiren”. Si te la pasas alrededor de ellos como un helicóptero, también se les dificultará poder laborar. Es mejor acomodar nuestro tiempo tomando en consideración los periodos en los que laboran los empleados, para así tener un horario en el cual cada cierto tiempo te dirijas hacia cada uno de ellos y revises cómo están realizándose las cosas.
  12. Por último pero no menos importante, debes tener confianza en ti. Muchas personas sienten que no son lo suficientemente capaces para liderar un equipo, todos tenemos la capacidad de liderar cuando la situación lo amerita. Sólo se trata de ser congruentes, racionales, objetivos, críticos y optimistas. Cuando cumplimos con esos requisitos no hay nada que nos tenga que impedir la dirección del personal.
  13. Basta con tener suficiente confianza en uno mismo y así poder transmitirlo a los demás con nuestra actitud. Confía en ti y los empleados confiarán en ti, pero sí los empleados ven inseguridad en ti sentirán inseguridad en sí mismos, pues no podrán confiar en que los lidere una persona que no confía ni en sí misma y sólo genera inseguridad.

Consejos para supervisar al personal

  • Esperamos sinceramente que todos los consejos e instrucciones que te estuvimos dando a lo largo de este artículo hayan sido de gran utilidad para ti y que te ayuden a poder desempeñar tu mejor faceta como gerente, coordinador o líder de un equipo.
  • A veces no es malo pedir consejo a nuestros superiores o permitir que los empleados participen en la liberación aportando ideas o comentarios.
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